GENTE FELIZ

miércoles, 23 de mayo de 2012

CENICIENTA...DE CUENTO Y REALIDADES

¡Cómo han subido las visitas! Esto se lo debo a alguien...a alguien en especial y a nadie en particular...a todos. Al parecer, en tiempos de crisis, sentimos más avidez por la felicidad. O por lo menos a mí me pasa. Agarro cada momento feliz como si fuera el último. O incluso el primero. La mayoría de las veces, cuando creemos que no somos felices es, simplemente, porque dejamos que los momentos felices pasen desapercibidos. Pensad en ello...habrá millones de abejas en el mundo entero....¿de cual nos acordamos? De aquella que nos picó. Es inevitable. Una contra un millón...el millón de abejas que no te pica...pasa desapercibido...qué casualidad...pasa igual con la felicidad. 

NI CONTIGO, NI SIN TI; RUTINA

La rutina es como una pareja de la que ya no estás enamorada. La necesitas, te sientes cómodo y no te imaginas como sería tu vida sin ella...la respetas e intentas no alterarla...sigues en ella...pero ya no quieres seguir. Un ni contigo ni sin ti en toda regla. La rutina hace que parezcas estable y organizado. Me saca de quicio. 

El jueves me levanté a las 7 de la mañana para ir al trabajo en el rent a car...
El viernes me levanté a las 7 de la mañana para ir al trabajo en el rent a car...
El sábado me levanté a las 7 de la mañana para ir al trabajo en el rent a car...
El domingo me levanté a las 7 de la mañana para ir al trabajo en el rent a car...
El lunes............no, no, el lunes me dije...PARA
Me levanté a las 7 de la mañana igual; pero ya que todos los días son iguales...intento ser yo la que sea distinta. 

No hay más. Lo mejor de la rutina es que es científicamente imposible caer en ella. Sobretodo cuando te das cuenta de que siempre que tu seas diferente...la rutina nunca será rutina. 

LOS PELIGROS DE SER CENICIENTA

Si me lo permitís, esta parte la voy a dedicar. Al mismo al que mencionaré en el Pulitzer. Es lo que tiene trabajar en pleno centro de la ciudad, estar tan cerca de la gente y hablar con tantas personas cada día. He aprendido a disfrutar de todo lo que aprendo. Me gusta la ONG, me gusta informar a la gente, me gusta lo que hago. Pero es duro. Es difícil amar el periodismo por encima de todas las cosas y no poder ejercer mi profesión...lo echo de menos pero sólo estoy tomando energía para embarcarme en algo grande. Nunca he dejado de tener sueños. Ni de hacerlos realidad. Intentarlo es la única forma de hacerlo. Aunque de momento...aquí estoy. En la calle me ha pasado de todo. Ha habido socios que se han arrepentido de colaborar y han llamado a la central para decirles que YO les había dicho que sólo eran 12 euros al año (la colaboración es de 12 euros al mes) y que se sentían engañados...POR FAVOR...¿existe una forma peor de no querer aceptar que simplemente no quieres colaborar? 
En este trabajo he descubierto la hipocresía. Las excusas. La cantidad de mentiras que nos decimos unos a otros. De verdad que es un experimento sociológico brutal. Os lo aseguro. Un día después de que el socio en cuestión, mencionado antes, llamara a la ONG para decir eso y en cambio después intentara quedar conmigo escribiéndome mails y mensajes e insistiendo de nuevo en citarse conmigo aún sin recibir respuesta alguna por mi parte; imaginaos mi estado de ánimo. Pero no soy nada desconfiada. Siempre creo en las buenas intenciones de la gente. El problema es que algunos utilizan las buenas intenciones de los demás para nutrirse de lo que ellos no tienen. 
La gente es capaz de inventarse cualquier cosa para no decir "NO quiero colaborar". Es como si decirlo supusiera aceptar demasiadas cosas. Una vez paré a un chico que solamente me dijo "Soy racista e insolidario". Olé. Quizás su respuesta fuera un poco extremista pero dijo la verdad. Echo de menos la autenticidad. Por eso cuando me encuentro con trozos de verdad andantes no puedo dar más que las gracias. El día que lo conocí mi coordinadora me vigilaba de reojo para ver si no me topaba con otro socio ligón que quisiera sacar provecho de mi. Nada más lejos de la realidad. Fernando es un tío genial. Y eso que trabaja en un banco...Está casado y tiene una niña. Su mujer ya era socia de la ONG y ahora lo es él también. No sabéis cuanto agradecí tener una pequeña conversación inteligente; un respiro en medio de aquella tarde taaaan laaarga. Cuando me encuentro con personas así, me regalo cinco minutos de mi tiempo para recordar que en el mundo hay personas maravillosas de las que puedes aprender mucho. Y como decía al principio...la felicidad suele pasar desapercibida...sobretodo porque a veces, simplemente se dispersa en momentos...y hay que saber verlos, y buscarlos. Porque... ¿Si no le das importancia a las cosas positivas...a qué se la vas a dar...a las negativas? Sé que Fernando se la da a las positivas. Conocer a una buena persona hace que vuelvas a recuperar la confianza en la existencia de las buenas personas. De pasar a tu lado indiferente o mirarte con cara de agobio, a decir "buenas tardes" y sonreír sólo hay un paso. Lo maravilloso es que hay personas a las que les sale sin pensar. Por eso le dedico esta parte. 

CONCLUSIÓN

Me gusta ser Cenicienta. Así me llamaron el otro día. Es cierto. A veces soy demasiado inocente e ingenua...y a la vez espontánea e intensa. ¿Qué le vamos a hacer? Esta sociedad nos ha educado como princesas. Según los cuentos, nuestro objetivo vital es esperar a ser rescatadas por un apuesto caballero que derrote al dragón y nos salve...; por eso, sentimos tanto dolor cuando nos creamos expectativas. Los hombres por la absurda presión de dar la talla para "rescatarnos" cuando en realidad sólo queremos que se quiten la armadura. Las mujeres por exagerar cada pequeño detalle para idealizar y complacer a nuestro príncipe azul cuando en realidad ellos sólo quieren que seamos de verdad. Es paradójico. Pero en el fondo es sencillo...se puede ser princesa sin tonterías. Desde niños soñamos con los cuentos...y los cuentos se hacen realidad. Pero los escribe otra persona. En la vida...hay que aprender a ser la princesa, hay que aprender también a ser el caballero...e incluso a veces...hay que aprender a ser el dragón. Juegos malabares. Es la única forma de salir de la rutina. 


jueves, 10 de mayo de 2012

SABER VIVIR, NO ES UN PROGRAMA DE TELE

A veces se me olvida que aprendí a vivir hace mucho tiempo....que de hecho empecé a saber vivir cuando me di cuenta de que no tenía ni idea. El otro día aprendí algo importante...¿sabéis que? Que para aprender es imprescindible desaprender. Tengo demasiadas cosas en la cabeza; o tenía...sé que después de esto se esfumarán...eso es lo mejor de tener un blog. Me refugio aquí cuando no puedo más....me escondo detrás de las palabras...o incluso hago todo lo contrario, me defiendo con ellas y me recuerdo a mi misma que compartir sentimientos es la única forma de que prevalezca su existencia. Estoy demasiado filosófica...volveré a ser yo. El caso es que no he tenido la mejor temporada de mi vida...últimamente tengo la sensación de subir y bajar a un ritmo frenético...de sentirme feliz y frustrada al mismo tiempo; ansiosa y tranquila, desesperada y constante...es raro. Echo de menos ejercer mi profesión...y aunque me he castigado por ello durante un tiempo...ya no quiero hacerlo más. Y no es que quiera hablar de crisis...pero ya que estamos...os cuento lo que he aprendido de ella. 

FELICIDAD EN MOMENTOS DE CRISIS

No tengo ni para pipas. Y no es broma. Qué rabia que el dinero mueva el mundo. Qué rabia que todos quieran ser millonarios o famosos...¿sabéis que quiero ser yo? Sí, si lo sabéis...
FELIZ. Tendemos a creer que encontraremos la felicidad a la vuelta de la esquina en forma de trabajo, pareja o lotería...pero no tiene forma. Y lo he comprobado. Ya que no puedo ser periodista trabajo por las tardes en una ONG, captar socios se le llama, es decir, intentar que la gente colabore con 12 euros mensuales para erradicar el hambre, la muerte y crear un mundo más justo y digno....todo eso en medio de la calle y pidiendo números de cuenta...ni Tom Cruise en Misión Imposible....pero ¿sabéis que? Se consigue. La primera semana fue horrible. Horrible es poco. Lo pasé fatal. Me costó digerir las respuestas de la gente, me costó asimilar que tenía un trabajo diferente, me daba miedo pensar lo que pensaría la gente conocida de mí....ahora que me doy cuenta, ninguno de esos pensamientos tenía que ver con el exterior...todos partían de mí misma...de mi propia inseguridad e inestabilidad, y como he descubierto que salen de mí...también decido como echarlos. NO quiero pensamientos negativos, nunca los he querido, hacen que me olvide de lo maravillosa que es la vida cuando hace sol...y cuando no hace también. Ahora me divierto con la gente, disfruto, río, conozco gente rarísima y otra maravillosa, socios y no socios, simpáticos y amargados sin remedio. Es como vivir una radiografía de la sociedad en cuestión de minutos.  Los más ricos no quieren ni escucharnos....está comprobado que a mayor nivel de riqueza...menor empatía con aquellos que son pobres. Y eso no significa que haya gente con dinero absolutamente genial. Es una cuestión puramente mental. Cuánto más lejos de la realidad estás...más difícil es entenderla. 
El otro día me encontré con una mujer maravillosa, Carmen La Asturiana se llama. Hablamos de política, corrupción y motivación; de sonrisas y desgracias, fue un encuentro genial. Y ese día estaba falta de ánimos...de esos días en los que la neura se apodera de mí y sólo quiero marcharme. Pero cuando eres capaz de sonreír y valorar un encuentro fortuito en la calle con tanta intensidad....la enfermedad de la frustración desaparece. Porque vale la pena estar viva sólo por tener la sensación de la comisura derecha de tu boca elevándose sin poder evitarlo. Hoy he tenido otro de esos encuentros. Una mujer fantástica y luchadora que acababa de salir de un cáncer y estaba en paro. Hemos llorado. E incluso me ha regalado un abrazo. Dice que va a leer mi blog...eso espero. La vida nos pone las cosas difíciles...pero nosotros mismos somos el mando para cambiar al nivel fácil; a veces hay que dejar de sobrevivir para simplemente vivir. Y eso...sólo se consigue de la fuerza que desprenden las pequeñas cosas. ESO es felicidad. Felicidad en tiempos de crisis. 

SI LAS COSAS PUEDEN CONTIGO...TU TAMBIÉN PUEDES CON LAS COSAS

Es una batalla sin tregua. Me levanto a las 6:30 de la mañana...es la única forma de llegar puntual al trabajo...sí, también trabajo en un rent a car por las mañanas...cosas de la crisis. Desayuno en casa de mis padres y salgo pitando para Paguera siempre cinco minutos más tarde de lo previsto...de las 9:03 no bajo. Menos mal que los del curro entienden que vengo de Palma...y siempre me encuentro con el puñetero camión de San Miguel que va a 30km por hora....pero llego, siempre llego. Reparto coches con mi alemán oxidado y mezclo el inglés, el castellano y todo lo que se me ocurre. Meto llaves, saco llaves, relleno contratos y los paso a ordenador, discuto con un cliente, reviso la gasolina y vuelta al mostrador. Me lo paso bien. Quien no se consuela es porque no quiere. La verdad es que me gusta el trabajo. Aunque sean 6 días a la semana y nunca libre los sábados y los domingos...estoy aprendiendo a disfrutar...tengo la sensación de que los días son más largos. Y ya sé que es verano. Pero no es sólo por eso. Ahora me levanto y disfruto de pensar en la cantidad de cosas que me va a dar tiempo hacer ese día....y me sorprendo a mí misma cuando al llegar la noche he conseguido hacerlo todo. Es como un reto diario. ¿Qué le vamos a hacer? Siempre me ha gustado poder con las cosas que me pueden. 

LA CURA

Lo siento. Esto no se cura. Esto siempre sube y baja. Es inevitable. Es imposible buscar la felicidad en la estabilidad cuando la vida es inestable por inercia. Piénsalo dos veces. Mantener la cordura en este mundo es una locura. Cierran hospitales...el Joan March y el General...entendedme...tenia que decirlo. Me parece desproporcionado e injusto. La segunda noche fui con la tele a grabar la noticia. Hablé con ellos, estuve en el hospital...corren los rumores de que se va a vender para construir un agroturismo...pero claro...sólo son rumores. Mientras tanto...ellos siguen con la lucha y cada vez nos recortan más derechos. Es sólo una reflexión...y que conste que para nada soy anti-recortes porque estoy de acuerdo en que son necesarios...pero...¿y los coches oficiales? ¿y los privilegios políticos? ¿y el dinero para la financiación de los partidos? ¿y el senado? ¿Seguro que sólo quedaba espacio para recortar en subvenciones, sanidad, seguridad social, educación......? Ahí lo dejo. 
En fin, lo que quería decir es que con este panorama a todos nos entran ganas de rendirnos. A todos. A mí, todos los días. Pero siempre hay algo que no me deja. Y es precisamente que soy feliz. Y si no lo era...me doy cuenta justo cuando recuerdo que la cura soy yo. 
Me siento mucho mejor. tengo ganas de levantarme por las mañanas y a la vez de acostarme por las noches. Supongo que he encontrado el equilibrio. Al final todo consiste en eso; en sostener dos cabos de una cuerda que tensan hacia lados opuestos. Tengo ganas de relajar los brazos. Duelen. Pero sé que si suelto la cuerda todo el esfuerzo habrá sido en vano. Si suelto la cuerda pierdo el trabajo, me siento sola, dejo de escribir, hablo menos...(algunos pensará que eso es bueno ;)..., la vida se oscurece, pienso demasiado...no concibo la idea de rendirme. No pienso soltar por nada del mundo. La cuerda simboliza todo aquello que nos estira hacia un lado y hacia otro: las responsabilidades, los deberes, las deudas, los obstáculos, los sentimientos negativos... A veces creo que de tanto estirar se me van a romper los brazos...pero visto que no puedo dejar de estar en tensión con mi cuerpo....he aprendido a relajar la mente. Esa es la única cura que se me ocurre. Que seáis felices.