Llevo un par de días dándole vueltas a la idea de la nostalgia...o en fin...miento, lo que pasa es que llevo unos días más triste que de costumbre y por eso me parecía absurdo escribir en el blog e intentar contagiar algo de positividad...aunque luego una cosa lleva a la otra y al final he llegado a la conclusión de que lo que me falta para ser feliz..es precisamente escribir. Hay algo que llevo fatal, una de esas cosas que nos impide a la mayoría sentirnos absolutamente satisfechos con nuestra vida; un sentimiento que tiene una cara maravillosa...mientras que posee otra muy dañina. Ese tipo de emoción que cuando te llega al corazón o a los ojos...te pega una ostia difícilmente conciliable.
¿POR QUÉ NOSTALGIA?
Dicen que es símbolo de baja autoestima ser demasiado nostálgico, sobretodo porque con eso nos demostramos a nosotros mismos que cualquier tiempo pasado fue mejor...y pensamos así porque nos falta confianza para pensar que el futuro va a ser mucho más feliz que lo que ya hemos vivido...en ese intervalo de tiempo entre vivir el presente y dirigirse al futuro....aparece la nostalgia. Nunca sabemos qué hacer con ella. Yo por lo menos no sé. Intento que sea una fase más, me escudo en la tópica frase de "hoy tengo el día sensible", "hoy me tocas y lloro"...etc, etc...y no es que mienta, pero es la sensación que produce en mí. La nostalgia es todo aquello que se siente cuando una piensa en una etapa pasada y la añora con todas sus fuerzas. Se puede sentir por un millón de razones...aunque hay dos principales que nos traen por el camino de la amargura. La primera y más importante: cuando perdemos a un ser querido. Perder a alguien a quien queremos tanto...causa un dolor sobrehumano, eso lo sabemos, la mayoría de nosotros, por desgracia, hemos sufrido pérdidas o las hemos vivido junto a familiares y amigos. La nostalgia sobre la muerte...mata. Crea una sensación de vacío insoportable el hecho de traer al recuerdo a la persona que nos falta, nos cuesta respirar e intentar asimilar la cruel realidad de que no volveremos a verla. Es duro. Muy duro. Y contra eso...nada. Hacer desaparecer la nostalgia no es posible; sí que lo es distraerla, post-ponerla, transformarla, disfrazarla o bloquearla...pero no va a desaparecer. Es cuestión de tiempo. El tiempo hace que la nostalgia pase por sus dos fases...la negativa y la positiva.
NOSTALGIA NEGATIVA - NOSTALGIA POSITIVA
El tiempo marca la diferencia entre las dos. De la misma forma que la nostalgia negativa nos desgarra emocionalmente poco a poco...la positiva cura las heridas con dosis de recuerdos felices. Y no existe una sin la otra. Pero cambia. Siempre cambia. Al final, tras sufrir y llorar y echar de menos hasta que no podemos más...esos sentimientos se transforman en otros mucho más positivos, es un mecanismo de defensa natural del ser humano. De la misma forma en que vemos una fotografía y podemos echarnos a llorar por el dolor que nos causa el recuerdo, podemos tomar la misma fotografía, observarla, y que el sentimiento sea mucho más parecido a la fortuna: a pensar lo afortunados que fuimos por compartir el tiempo y la vida con esa persona, a pensar que si sentimos nostalgia es porque vivimos un momento tan intenso, feliz y pleno que es inevitable que lo echemos de menos...eso sí...eliminando todos los efectos perjudiciales de la propia nostalgia...sin llegar a pensar que sin volver a ese pasado no llegaremos a nuestro futuro. Sin agobiarnos con la idea de que no se puede ser feliz de otra forma que no sea aquella que conocimos tiempo atrás. Dejar que curen las heridas y que la nostalgia negativa vaya convirtiéndose poco a poco...en nostalgia positiva. En la nostalgia que nos hace sonreír cuando pensamos en lo que hoy nos falta. En la nostalgia que nos hace pensar que no podemos torturarnos porque se fue sino dar las gracias porque estuvo.
LA TEORÍA DE LOS GRANDES AMORES DE TU VIDA
Y luego está la nostalgia emocional...sí bueno, esa. Exacto. Esa sí que es peligrosa. Sobretodo porque la nostalgia por pérdida de un ser querido es un sentimiento inevitable causado por una pena que no se puede sobrellevar...en cambio, la emocional, es una nostalgia que vamos agravando según nuestro estado de ánimo...hasta el infierno psicológico. Es la primera fase de una ruptura.
Los primeros días lo llevamos bastante bien, la vida nos da la bienvenida a la soltería de nuevo y no eres aún consciente de lo que ya no tienes...haces cosas, sales más, ves a tus amigos...y piensas..."Que bien estoy! Si llego a pensar que esto iba a ser así...lo hago antes"...estás eufórico y lleno de energía, en tu mejor momento, con la satisfacción de haber tomado la decisión adecuada...(eso si dejas tú claro; cuando te dejan a ti lo único que puedes pensar es que para que iban a estar contigo si no te quieren...y eso, también hay que celebrarlo, por mucho que nos duela...)...pues eso, feliz como una perdiz, creyendo que lo tienes superado de narices, triste y contento a la vez...hablas de ello, piensas en ello...te relajas....y mientras estás disfrutando de tu nueva etapa vital....ZAS...OSTIA.
Escuchas una canción en el coche y te quieres morir, llegas a un sitio en el que has estado junto a esa persona...y te flaquean las piernas, os encontráis por la calle...y te faltan las palabras...una ostia tras otra que nos mete en una espiral insoportable. Y la mayoría de veces porque siempre tenemos la puñetera sensación de que hemos perdido al "gran amor de nuestra vida".
Tengo un amigo que tiene una teoría. Su padre dice que hay dos tipos de personas...UNOS los que creen que YA han conocido al gran amor de su vida...OTROS los que creen que el gran amor de su vida está AÚN por llegar...los que creen que ya lo han conocido viven más infelices que los segundos, nadando en un mar de nostalgia que nos tortura psicológicamente pensando que hemos perdido a LA persona. En cambio los segundos son más felices...porque a pesar de las pérdidas o rupturas...siguen creyendo que LA persona está más adelante...en su camino...pero por delante.
Y luego estamos los demás...los que nos encontramos en la delgada línea de los dos. A veces pienso que ya le he conocido y otras que no. Y cuando soy de los del primer grupo...la nostalgia me asesina psicológicamente poco a poco. Llevo un par de días echando de menos muchas cosas, intento no pensar pero es inevitable, intento que no me afecte pero también es inevitable...al fin y al cabo...nunca dije que para ser feliz....hay que estar siempre feliz.
CÓMO SER FELIZ CUANDO NO SE ES FELIZ
El quid está en que ni se puede dejar de ser feliz cuando nos pasan cosas malas...ni podemos seguir sintiéndonos felices cuando estamos viviendo un momento triste...Al final...lo que más me ayuda en estos momentos es mi gran TEORÍA DE LOS EXTREMOS. Yo no concibo la vida sin muerte, ni el blanco sin negro, ni la verdad sin la mentira...por esa regla de tres...tampoco creo en la felicidad sin tristeza. Creo firmemente que para llegar a ser absolutamente feliz...hay que haberse sentido profundamente triste...sólo con los extremos aprendemos a valorar lo que nos aporta cada sentimiento...y por eso...nunca tendremos éxito si no hemos fracasado antes; de la misma forma que no encontraremos el amor de verdad sino nos hemos desengañado con anterioridad. Al final nos damos cuenta de que el pasado en sí, es simplemente un dibujo del camino que ya hemos llevado a cabo...algunas cosas las repetiremos, de otras aprenderemos...y algunas serán armas claves para enfrentarnos a los nuevos caminos de la vida. Por eso cuando no estoy feliz...no intento engañarme a mi misma pensando que sí lo estoy. Sólo pienso que es mi momento de vivir mi tristeza, sé que pasará...y no me ahoga...simplemente aprendo de mí misma, de mis reacciones y de mis sentimientos, intento entender porqué siento lo que siento y no intento ser positiva, sólo real. Cuando llevo un rato dejando que fluyan tanto lágrimas como palabras...me siento mejor. Porque la nostalgia ya no me bloquea. De repente ha dejado de llover y sonrío. Siempre pasa algo. Siempre hay algo. Ese pequeño instante que transforma la tristeza en alegría...ese pequeño giro que lo cambia todo. Y no es verdad que haya que buscarlo...nos viene a todos...cuando toca, cuando la vida quiere...lo único que debemos hacer es no cerrarle la puerta cuando llega. En la vida todo tiene la importancia que nosotros le damos. Lo bueno y lo malo. Y todo pasa por algo. Es inevitable que recuerde uno de los mensajes más famosos que encontramos año tras año y generación tras generación, escrito en las mesas de instituto "No llores porque has perdido el sol...las lágrimas no te dejaran ver las estrellas".